Oceánica, me hago oceánica ante tus ojos, entre tus manos, corrientes submarinas me atraviesan, cambios de marea me acercan y alejan de tus costas una y otra vez, tan solo para volver a ti en un flujo y reflujo permanente de deseos y de afectos. Ante tus ojos me agitó y me debato, me lleno de vida. Nadan delfines sobre mi cuerpo y te celebran, florezco en ti desde la profundidad abismal que me define y determina, cuando te alejas soy tsunami implacable que corre en pos tuyo, que sin duda ni tregua va a buscarte. Lindasay Rapp, en busca de venus, Gilma Betancourt, texto.
Soy quien soy y quien parezco. Una y distinta. A veces atravieso los espejos¸ sigo al conejo, entro en la madriguera, le doy la mano a seres fabulosos y me detengo. Tomo el té con el tiempo, hablo y discuto con las cartas, rayo en la locura de lo imaginario, me libero de los reparos del buen juicio, me hago pequeña o me agiganto; pero así mismo de vez en cuando vuelvo, y en el volver me hallo cara a cara con esa otra que mide las palabras y calibra los gestos.
sábado, 12 de octubre de 2019
viernes, 11 de octubre de 2019
Partió cada uno hacia su campo de batalla, cada quien llevaba sus propias armas y consignas, fusiles, metralla, pancartas, micrófonos,, piedras, cámaras, ella por su parte tomó los suyos: libros, cuadernos, lápices, algunas tizas por sí aún se usaban, su batalla se daría en un campo diferente, el de las ideas y las aulas, allí alzaria su voz en principio solitaria, luego centenaria, finalmente multitudinaria, lo haría para hablar de justicia y de verdad, de lucha sin tregua, de solidaridad fraterna. Sabia que nunca habría paz para su guerra, la humanidad necesitaba aprender, no teorías, no datos, sino como se piensa, como se actúa, como se lleva en la mano la linterna de Diogenes, ya no solo en busca del bien y de lo verdadero, sino como manifestación viva, de integridad compromiso, lealtad y honestidad, como canto perenne en defensa de la dignidad humana, de la vida. . Ana Karina Lerma Astray, Mujeres, Gilma Betancourt, texto.
domingo, 6 de octubre de 2019
Si estuvieras aquí inauguraria el mundo con la luz de tu mirada, colgaria las estrellas en el pentagrama de tu risa y me perdería en tu amanecer. Si estuvieras aquí saltaria sobre tus pasos como los niños sobre la rayuela, treparia a la magia de tus ideas y me deslizaria hasta ese dulce espacio que tu llamas fantasía, le haría versos a tus sueños y bromas a tu acontecer cotidiano, de ir por la vida como un peregrino, como un vagabundo, cuyo único horizonte es la felicidad. Si estuvieras aquí yo sería beso, caricia, noche oscura o luminosa, día soleado, atardecer con lluvia, si estuvieras aquí, como cada día, sencillamente, sin pretensión estas, te amaría tanto, tanto, como te amo. Dali, Cabeza Rafaelesca estallando, Gilma Betancourt, texto.
sábado, 28 de septiembre de 2019
Se miró y se descubrió completa, libre total, sin mas norte
que el deseo de vivir, carente de ataduras, sabía que no había jaula que pudiera
retenerla, echo a andar a pie limpio, desnuda de temores, ausente de reparos o
culpas, la mirada serena, la voz clara, su pasado más que carga era legado,
sopeso el tiempo transcurrido y concluyo que bien había valido la pena, ¿ahora
a dónde? Pregunto la voz de su razón; al futuro contesto la voz de su
consciencia, nada que llevar más que a si misma, su corazón de pájaro pronto habría
de alzar vuelo en busca de una estrella en que anidar su ilusión. Ray Caesar,
Whith all her worldy possesions, Gilma Betancourt, Texto.
viernes, 27 de septiembre de 2019
Enfrentó la batalla con alegría y fiereza, siempre le había gustado combatir, plantar cara a enemigos y contradictores, iba a la vanguardia como los valientes, luchar era un destino manifiesto. Incapaz de cohonestar la injusticia, de sobrellevar la mentira y la desidia, lo daba todo, en medio de una guerra sin tregua ni cuartel. Mente despierta, lengua afilada, ojos de alcon, no iban a intimidarlo con mentiras, mucho menos a embaucarlo, muchas veces se le veía solitario, pero era legión y lo sabía. De todo él, lo que más espantaba era la risa, esa que brotaba de su garganta a borbotones, espontánea, libre, era su canto de victoria, era la mayor amenaza para sus enemigos a quienes no dejaba dormir. Jung Chan, batalla de tinta, Gilma Betancourt, texto.
sábado, 21 de septiembre de 2019
Que locura de amor este que vivimos, tan libre, tan atrabimiario, hecho de complicidad y coincidencia, de diferencia y oposición. Aveces nos perdemos días, meses, años, nos marchamos a vivir otras aventuras, nos enamoramos de otras gentes, cambiamos, y sin embargo al volver a encontrarnos nos hallamos perfectos coincidentes, amigos, amigas, cómplices, contradictorias eternos, fraternalmente unidos, absurdamente solidarios. Sorolla, Niños en la playa, Gilma Betancourt, texto.
viernes, 20 de septiembre de 2019
Te llevo aquí anclado en mi alma, como un credo, una afirmación de vida, promesa de felicidad manifiesta en la resurreccion del espíritu. Contigo el mundo se renueva, reverdece y abre espacios a la búsqueda y a la inquietud, de tu mano la vida se torna leve y a la vez profunda, en tus ojos atisbo la tristeza y la alegría, la necesidad imperiosa de luchar, de nadar contracorriente con la esperanza de cambiar el mismo mar y convertirlo en un océano en el que imperen la verdad y la justicia. Aykut aydoğdu,imagen, Gilma Betancourt, texto.
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