miércoles, 29 de julio de 2015

GATO

Hermoso gato, llegas hasta mí, ronroneas y lo iluminas todo con tu presencia: ya no hay más soledad, no puede haberla porque estás aquí, te veo y sé que a partir de ahora ya nada va a volver a ser igual y es que te estas adueñando de mi espacio, de mi mente y de mi corazón. Te veo gato y me derrito, sé que tu posees esa magia que solo puede emanar de los de tu especie, y sé que ya estoy perdida, que jamás lograre huir de ti, pero sobre todo que jamás querré hacerlo, porque me seduces gato, me llenas de ilusión y me haces sonreír. Ahora sé que saldremos en las noches a caminar por los tejados para contemplar la luna, treparnos en ella y jugar a perseguirnos en medio de su luz; sé que mi regazo será tu nido y tu guarida, que mi placer estará en hacerte ronronear, y en saber que en cualquier momento sigilosamente llagaras hasta mí, para regalarme tu amor, ese amor extraordinario que tan solo pertenece a los gatos, especialmente a aquellos que como tu tienen la capacidad de hacerle cosquillas a la felicidad con sus bigotes y  convocar de ese modo la plenitud del ser. Pequeño gato, llegas hasta mí y yo que soy gata como tú no puedo más que amarte y entregarte totalmente mi corazón, mi alma, mi vida  entera. Te amo

miércoles, 20 de mayo de 2015

PANDORA

Pandora volvió a cerrar la caja, mirando a su alrededor entre arrepentida y satisfecha, sabia que debería pagar el precio por su osadía, al igual que lo pagaríaEva en su momento y todas las que vinieran detrás, lo más terrible no era tener que enfrentar a Epimeteo, ni vivir con la culpa, pues ella desconocía ese sentimiento y no estaba dispuesta a aprenderlo, no lo más terrible era saber que a pesar de conocer los monstruos y calamidades que contenía la caja ella estaría dispuesta nuevamente a abrirla con tal de satisfacer su curiosidad

domingo, 22 de marzo de 2015

ALEJANDRO ES UN SER EXTRAORDINARIO

Cuadro de texto: ¡ALEJANDRO ES UN SER EXTRAORDINARIO!



Tras escuchar las palabras del médico, la noche se tornó aún más oscura para Sergio y Ximena, quienes hasta hacia unos minutos se hallaban preocupados pero felices.  Ahora sin embargo, luego de saber que su pequeño Pablo tenía síndrome de  Down no pudieron más que sentirse desolados.
Y no es que no quisieran a su bebé, al contrario, lo amaban tanto como antes de que les contaran de su condición, como lo amarían si no la tuviese, era solo que se sentían preocupados por lo que sería su vida de ahora en adelante - pues sabían que tendrían que enfrentar grandes retos – y sobre todo les asustaba pensar en cómo tomaría Anna su pequeña hijita de cinco años las diferencias de su hermanito.
Temían que la niña no pudiera entender y sobre todo que no se sintiera feliz por tener a Joaquín en su vida.
Esa  noche casi no durmieron, pensando en todas estas cosas, y sabiendo en lo difícil que sería contarle a su familia y amigos que su hijo era un bebé Down. Al día siguiente, por la mañana, llegaron Anna y la abuelita Carmenza, estaban dichosas porque ese día llevarían al bebé a casa.  Sergio y Ximena dejaron de lado sus sentimientos y se dispusieron a disfrutar con sus hijos  esos momentos tan especiales. Así que aprovecharon para tomar las primeras fotos de los dos hermanitos, y luego se fueron a casa.
Las primeras semanas fueron bastante normales, aunque debieron visitar a diferentes médicos, pues los bebés con Down necesitan muchos cuidados. Precisamente cuando fueron  donde la doctora Lina ésta les hablo de darse la oportunidad de conocer niños y familias que habían pasado por lo mismo que ellos; fue así como se enteraron de la existencia del pequeño Alejandro.
La doctora Lina les contó que Alejandro tenía dos años y que era un bebé precioso, muy inteligente y divertido, y les dijo que conocerlo les ayudaría a saber cómo sería el pequeño Joaquín cuando creciera un poco más.
Ximena no quiso hacerlo, tenía mucho miedo de desilusionarse o sentirse aún más triste,  sobre todo porque por ahora su bebé se veía bastante normal, y ella quería hacerse a la ilusión de que los médicos estaban equivocados, que un día se despertaría y le dirían que todo había sido un error.   Sergio por su parte pensó que lo mejor que podía hacer era respetar los sentimiento de su esposa, pero creía que era importante hacer lo que les decía la doctora, sobre todo porque ella era muy especial y el confiaba en sus recomendaciones. Así que ideó un plan, le propuso a su mamá que fuera junto con su suegra y con la pequeña Anna a conocer a Alejandro y le encargó a la pequeña que viniera y les contara a su mamá y a él todo lo que descubriera sobre el pequeño.
La niña aceptó encantada, pues quería saber cómo sería su hermanito en el futuro.
Antes de llegar Anna les preguntó a sus abuelas y a la doctora Lina cuantos años tenía Alejandro, a lo que la doctora le respondió que pronto  cumpliría dos años. Inmediatamente la niña se imaginó que llegaría y podría correr y cantar con el pequeño, así como hacía con su primito Daniel.
Pero cuando llegaron y saludaron a la mamá de Alejandro, vieron que él se parecía más a un bebé grande que a un niño de dos años. Al principio Anna no supo cómo disimular su sorpresa, y sus abuelas se sintieron apenadas frente a su reacción, pero entonces la mamá de Alejandro le dijo –
-- ¿Te sorprende que Alejandro sea más pequeño de lo que te imaginabas?
- Um jum, contestó la niña sonrojada.
- Tranquila no te preocupes, a todos les pasa al principio porque se imaginan que un niño de su edad debe ser diferente, pero como verás las personas no somos todas iguales, Alejandro esta hecho de un modo diferente y el por eso es más pequeño, pero dentro de poco él va a aprender a pararse solo y como los otros niños va a poder caminar y correr como tú.
- ¿Así como mi hermanito?
- Si, como tu hermanito, claro. Además lo importante no es lo rápido que ellos logren las cosas, sino que las logren, ¿cierto?
- Si, cierto, yo lo que quiero es que un día pueda caminar y correr y jugar conmigo.
-Ah, claro, pero ¿sabes? Aunque Alejandro aun no pueda correr, el sí puede jugar contigo, ¿quieres que juguemos con él?
- Si, sonrió Anna, dejando a un lado la preocupación.
Jugaron a muchas cosas, a nombrar los juguetes de la granja, a sacar y guardar, a identificar partes del cuerpo, a cantar y también a baila; Anna estaba feliz y Alejandro también, se divirtieron mucho y el tiempo pasó volando. Entre tanto la mamá de Alejandro contestó muchas de las preguntas que Anna le hizo.
Cuando ya iban a irse llegó el papá de Alejandro, que a Anna le pareció muy serio, pero luego ella vio que era muy tierno, sobre todo con él bebé, que se mostraba feliz, mientras iban a nadar un rato en la piscina.
La mamá de Alejandro les contó que él ya sabía sumergirse sin tragar agua y cuando Anna le preguntó porque este tenía una cicatriz tan grande en el pecho, ella le dijo que lo que pasaba era que cuando él había nacido su corazoncito tenía un problema y que lo habían tenido que operar, pero que Alejandro había sido siempre muy valiente y había luchado cada una de sus batallas sin rendirse jamás.
Ante la interrogante mirada de Anna, Nania, la mamá de Alejandro, sonrió y le contó que su bebé iba a terapia todas las semanas y tenía que tomar remedios todos los días, que se bañaba siempre con agua fría y que debía esforzarse mucho para lograr cosas que para otros bebés y niños como Anna eran mucho más sencillas o fáciles, pero que Alejandro nunca se rendía y si bien a veces se cansaba y lloraba un poco, por lo general se mostraba de buen ánimo.
Anna se mostró admirada, y vio con mayor respeto y admiración al pequeño que regresaba de la piscina sonriendo en brazos de su papá.
Aprovecharon que ya era hora de darle de comer al niño para invitar a Anna a tomar un refrigerio, luego los niños volvieron a jugar y Anna le cantó una canción al niño, que le prestó mucha atención. Después se despidieron y Alejandro les regaló un beso y abrazo a sus visitantes que se fueron enamoradas de él.
Al llegar a casa Anna estaba claramente entusiasmada, fue directo a besar a su hermanito sorprendiendo a su mamá que la oyó decir “Mami que dicha, mi hermanito Joaquín va a ser tan lindo como Alejandro”
Entonces su mamá, tras cruzar una mirada con su padre, le preguntó ¿Y dime hija qué tan lindo es Alejandro?  Ante lo cual Anna comenzó a contarles su maravillosa experiencia de ese día. Cuando la niña terminó de hablar, su papá la miro diciendo ¿Así que Alejandro te gustó mucho?
-          ¡Claro papi cómo no iba a gustarme! Si Alejandro es un ser extraordinario.
-          ¿Un ser extraordinario? ¿Y qué es lo que lo hace extraordinario?,
-          ¡Ay papá! – dijo Anna suspirando como si lamentara que su papá fuera tan “tonto” como para no darse cuenta por sí mismo de la situación. Luego le dijo: ¡Muchas cosas papito, pero sobre todo, que Alejandro te enseña a mirar con los ojos del verdadero amor!

Tras escuchar a su hija hablar así, Ximena se decidió a ir también ella a conocer a Alejandro.  Muchos años después mirando jugar a su hijo Joaquín en el patio del colegio, rodeado por todos sus compañeritos, y por niños algo mayores que él, entre ellos Alejandro, Ximena pensó que su hija Anna tenía razón, Alejandro era un ser extraordinario y su hijo Joaquín también.

martes, 10 de febrero de 2015

HISTORIA

Te tomo entre mis manos y empiezo a tejer a través tuyo mi propia historia, esa que me ha traído hasta aquí, tomo hilos coloridos y al trenzarlos van fluyendo amores y desamores, sueños e ilusiones. De repente la tentación de destejer, de borrar aquello que en su momento me pudo hacer llorar y que dejo huellas a modo de cicatriz, pero entonces pienso en lo que he ganado gracias a ellas, las dejo allí, sabiendo que mañana cuando alguien vea correr en medio de la trama las hilazas negras no sabrá, ni podrá saber jamás lo que estas significan para mi.

jueves, 15 de enero de 2015

REQUERIMIENTO

Voy a llamarte amor con muchos nombres, para que quien los oiga te descubra, te diré vida, viento, luz, incertidumbre, sueño, flor, caricia vespertina. Voy a decirte quedo en medio de la tarde, voy a incitarte a seguirme en plena noche, te tejeré coronas con mis dedos y con mil besos eludiré cualquier reproche, que tengas tu que hacerme por los días en que por veleidad olvide tu dulce nombre. Voy a llamarte amor a la vera de mis días, te incitare a seguirme aunque no quieras, derribare todas tus objeciones y te llevare a un lugar donde al perdernos seamos tu y yo la misma cosa. Voy a llamarte amor con muchos nombres en una danza infinita de palabras, y en el decirte besare tus dulces horas con el suave resplandor de la luz que te ilumina. Voy a llamarte amor con muchos nombres y en medio del silencio o de la bruma, me entregare a ti desnuda y por completo.

martes, 16 de diciembre de 2014

ETERNO

Cada mañana el milagro ocurria de nuevo, cuando abría los ojos, a pesar de haber pasado la noche en solitario, descubria las huellas del amor que habia dormido a su lado. Al principio penso que estaba disvariando, definitivamente no podía ser cierto, como hiba a serlo? hacia tanto, tanto que se habia marchado ,tanto tiempo en que no se encontraban para compartir un café, o para tomar un helado, tanto días sin tomarse  de las manos, sin que sus labios se unieran en uno de esos besos que hacian enrojecer a los extraños... pero luego se dio cuenta de que era cierto y que algo raro estaba pasando, quizo  creer que era una casualidad, soñar girasoles y encontrar girasoles en su camino, soñar con el suave abrazo de la tarde y encontrarse abrazada desde todos los puntos cardinales de mil modos extraños, pensar en chocolates y abrir un cajon para encontrarse algunos de sus favoritos que parecian haberse quedado allí olvidados. Luego simplemente lo supo, lo asumio, ¿que le llevo a hacerlo? la huella tibia de ese beso extraordinario bailandole en los labios, entonces lo acepto, su amor, nunca estuvo perdido, su amor, ese tan grande y tan de siempre, permanecio fiel eternamente a su lado.

jueves, 4 de diciembre de 2014

VACACIONES

Hacía ya mucho tiempo que Cristina deseaba tomarse unas buenas vacaciones. No de esas que se comparten en familia con marido e hijos a bordo, descansando  en la playa o jugando a saltar las olas. Tampoco de las de irse con amigas de paseo a algún lugarcito de esos gloriosamente arrebatadores, de capillita al centro de una colina y venta de artesanías coloridas en los alrededores de la plaza, ¡No! Cristina quería unas vacaciones diferentes.
Unas en las que no hubiese horarios, ni cuentas por pagar. Que implicaran no tener que  ser  responsable por nada ni por nadie. Sin ninguna voz señalando “hay que hacer esto” o “hay que hacer aquello”. Sin nadie preguntando “¿Dónde están mis medias? o ¿Trajiste el bloqueador Cristinaar? ¡Sí! Las vacaciones que quería Cristina eran muy, muy diferentes de las acostumbradas. Porque lo que Cristina quería era ¡Irse de vacaciones sin ella! Sin la educación que le dieran madre, tías y abuelas. Sin la voz de la conciencia que le inculcaran las monjas del colegio. Sin el amor por sus hijos y su marido, vuelto responsabilidad, cuidado  y compromiso. Sin culpas ni remordimientos. Sin más deber que el de descansar, tirada sobre la cama de un buen hotel, sin tener que  hacer nada más que permanecer allí por horas mirando al techo, haciendo bombas de chicle o  bebiendo té helado frente al televisor.
Así que pensando en esto, tomó sus llaves, las echó en el bolso, y escribió una nota que decía: “Querido Tomás, me voy. Vuelvo el domingo. Dejo comida suficiente en la nevera. Los niños están donde mi madre. No te preocupes por mí, que yo tampoco voy a hacerlo. Ni intentes llamarme, porque me he dejado el celular  en casa. Estoy bien, a decir verdad dudo que pueda llegar a estar mejor. Me voy unos días de vacaciones. Te amo. Cristina”